domingo, 1 de noviembre de 2009

ARTURO SORIA, el último adiós a un grande con mayúsculas


El 10 de octubre la historieta argentina perdió a un grande: Don ARTURO SORIA, tucumano. Desde hace tiempo, con todo el dolor de mi alma por su partida que quiero escribirle unas palabras. Difícil tarea cuando uno mezcla los sentimientos de admiración, amistad y cariño.

Por este medio no puedo más que enviar mis más sentidas condolencias por la partida de DON ARTURO a quién lloro desde lo más profundo de mi corazón, para su esposa Mary, para su hijo y mi amigo Jorge Soria y a sus hijas, y para toda la familia Soria.

Tengo un gran dolor y consternación por la partida de DON ARTURO, así con mayúsculas, como era él. Si todavía no le he publicado el merecido homenaje se debe a que desde hace días que busco y todavía no encuentro las fotos tomadas en Tucumán cuando compartimos felices momentos en su casa y quería preparar una crónica más larga y más cuidada de lo que ha sido la vida de DON ARTURO. Y no crea que para mi es fácil escribir sobre alguien a quién uno llegó a admirar, apreciar y valorar tanto y que por circunstancias de distancia geográficas no pude ver más desde hace varios años.

Igualmente acá en Salta, en el ambiente de los dibujantes hemos mencionado su partida en las aulas de los talleres de arte y en cuanto acto y oportunidad hubo.

DON ARTURO nos abrió las puertas de su casa casi sin conocernos. El me manifestó personalmente que se sentiría honrado de que fuesemos a alojarnos a su casa, eso lo dijo luego de ver nuestro trabajo de dibujos animados que enaltecía los valores de lo indígena y lo latinoamericano y que él dijo que compartía y que se sentiría defraudado si no íbamos. ¡¡Cómo negarnos ante tales palabras de un grande de la historieta argentina!!
Por supuesto que luego, él y su adorable esposa Mary nos hicieron sentir en familia y esos gestos no hay cómo pagarlos.

Un grande como él es reconocido, respetado y admirado por todos y cada uno de los artistas que pudieron conocerlo. Nunca escuché más que elogios para su persona, su esposa y su familia.

Tengo muchas, muchísimas cosas buenas para recordar a DON ARTURO, fotos y trabajos de su autoría para compartir, pero eso será cuando el dolor amengüe y el tiempo me permita expresarme mejor. De nuevo vayan mis condolencias y la de todos los colegas salteños para la familia Soria.
Guflo


BREVE RESEÑA DE SU VIDA
(enviada por su hija, Patricia Soria)
Arturo, “el Pocho”, esposo, padre, tío, hijo, hermano, abuelo, bisabuelo y en todo un artista. Nació hace 76 años en una familia humilde de ocho hermanos. Siempre contaba anécdotas, siempre nos repetía las mismas historias, y así los nietos nos enteramos que había comido, ante la falta, de una planta de membrillos del fondo en épocas complicadas y cómo vestía la veintiañera de la que se enamoró la primera vez que la vió llegar: “vestido con lunares…¡linda la gallega! ” decía.
Cuando chico la maestra llamó a su mamá Delina para recomendar que los grandes de la casa no debían hacerle los dibujos al nene, que así no iba a aprender. Esa tarde, él dejó una obra de arte en el pizarrón demostrando su inocencia, después todas las maestras se lo robaban del aula cuando tenían que hacer las carteleras.
Nunca dudó de lo que sería, empezó a estudiar a distancia por correspondencia dibujo de historieta en la academia de Carlos Clemen en Buenos Aires. Y en 1948 entró como aprendiz de dibujante publicitario en Estudio de Dibujo e Imprenta LUNA.
En 1955 se casa con María Cabezas, la gallega que llegó a la ciudad desde Rosario de la Frontera. Una única foto, porque era imposible sacar más, nos muestra la escena. Luego, con los años, tres hijos: Luis, Patricia y Jorge. Ocho nietas, un nieto (bolsillos del saco llenos de Habanitos de chocolate cuando volvía del trabajo para repartir)…y por ahora siete bisnietos.
En el 2004 dibujó en el “El Siglo”, y en el suplemento infantil “El Siglo de los Chicos”. Participó entre 1985 y 1987 dibujando historietas en la Editorial Manuel Ugarte de Tucumán para la revista Pucará, por entonces, la única revista de historietas en la provincia.
Cofundador de la UNHIL en el año 2000 (Unión de Historietistas e Ilustradores) de Tucumán, siendo el miembro de más edad en el grupo. Participó en la muestra “En nombre del Che”, a 75º aniversario del nacimiento del “Che” Guevara y participó en la exposición y edición del material, guionando y dibujando, en ”Los Grandes de la Guerra” en conmoración de la guerra de Malvinas. También en la exposición del material “Mitos y Leyendas del Norte” y en la exposición y edición del material, dibujando, en: “El Día de los Lápices”- para el semanario de “El Periódico” de Tucumán en colaboración con la edición del material de difusión de la Secretaría de Estado de Derechos Humanos de Tucumán: “Memorias… a 25 años del golpe militar”.
Desde hace 12 años y hasta la última semana, colaboró con el Semanario Católico “CRISTO HOY”.
Trabajó en La Gaceta en la sección de publicidad por 44 años como dibujante publicitario y cuando se jubiló siguió levantándose a las 7 para trabajar de forma particular; dibujar era su vida, de eso no podía jubilarse.
Al jubilarse se armó un tallercito de carpintería improvisado y modeló objetos de madera para perfeccionar las formas y una estética que tanto lo obsesionaba.
Mucha de su obra publicitaria sigue vigente: El logotipo de La Gaceta, el niño con capa de los juguitos Taclín, la gitana de Zíngara, el boxeador de una bolsa de azúcar y el logo de Yubrin…entre tantas otras. Era un gran ideólogo y proyectaba arte todo el tiempo, muchos de esos proyectos quedaron en el tintero literalmente…
Artista entero, dibujante publicitario, ilustrador, escultor, pintor, caricaturista, historietista…pero lo mejor de todo…le gustaba cultivar amigos, y eso también le salía muy bien. Su alegre deseo de fusionar la familia y a los amigos siempre resultaba.
Tanguero a ultranza, peronista de Perón y boxeador amateur. La bolsa de arena colgada en el fondo, el sonido de su respiración saltando la soga, la paleta de pintura que parece un cuadro ella misma, caramelos y chocolates en el cajón del escritorio que compartía cómplice con su fiel amigo “Winny”, miles de recortes de diarios que lo delatan en la búsqueda de la luz, la forma y el color.
El cuerpo del Pocho se nos fue el sábado 10. Lo que no se fue, lo que nos deja a todos los que lo amamos son los buenos momentos, su espontánea generosidad, sus palabras y la mirada tranquila de sus ojos. Todo lo que hizo hará que viva en nuestro corazón, recordándolo con ternura por siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias, muchas gracias. Carla (nieta del Pocho)

soria-patricia dijo...

GRACIAS GUFLO...ESA BIOGRAFIA SALIO DESDE NUESTRO CORAZON.NO PUDIMOS NI QUISIMOS SER OBJETIVOS.sOLO NOS GUIO NUESTRO CORAZON Y NUESTRO AMOR POR EL.
NUEVAMENTE GRACIAS.POR TODO.DICE MI MADRE QUE SOS UN SER ADORABLE.SORY.PATRICIA.